Hay regalos que se dan y se olvidan.
Y otros que se quedan.
No por lo que cuestan,
sino por lo que dicen sin palabras.
A veces, al entregar un regalo, ocurre algo muy simple:
una mirada, un silencio, un abrazo que dura un poco más.
Ahí está todo.
Porque no es el objeto.
Es el mensaje.
Un estoy contigo.
Un pase lo que pase.
Un siempre estaré aquí.
Por eso hay detalles que no se guardan.
Se llevan puestos.
Y se recuerdan incluso en los días difíciles.
Por eso, en Siempre Juntas, cada día nos contáis vuestras historias.
Historias reales, regalos que emocionan y recuerdos que se quedan para siempre.



































































